Desvanecimientos

 


DesvanecimientosCARDIEL GERICÓ, AntonioZaragoza, 2023Encuadernado en rústica. 248 páginas, 15x23 cm. - (Sueños de tinta, 108)978-84-8465-601-2PVP 19.00 €Comprar en Librería Central
«Era lo que convenía, una muerte discreta y retirada, sin alharacas, fuera de la vista de los otros, cuanto más lejos, mejor, sin llamar la atención, discretamente, sin dejar tampoco demasiadas huellas de uno mismo desparramadas por aquí y por allá, una muerte solitaria y aislada, sin engorrosas ceremonias a las que nadie quiere asistir, como los animales que mueren sin que nadie se dé cuenta, como (...) una ameba fuera del alcance de los microscopios que pasa totalmente desapercibida para la totalidad del genero humano y del resto de los géneros, y cuya membrana se rompe y queda integrada en el líquido universal que la rodea. Eso, como una ameba anónima y vulgar me gustaria morir a mí, como si mi piel se fuera a romper y mi anatomía se fuera a desparramar como el agua que sale de un globo que un nino revienta sobre la acera».
Desvanecerse, desaparecer, aniquilarse. Es el empeño de dos personajes: Isabel de Usón y Castañeda, una monja quietista, seguidora del turolense Miguel de Molinos, expulsada del convento por un escandalo mistico-erótico, fundadora de una congregación clandestina cerca de Daroca, a principios del siglo XX. Y Sergio Carranza Vega, profesor de instituto, escritor de artículos de historia, que padece una enfermedad que él cree incurable y que recopila su legado en un lápiz de memoria de 256 gigabytes, a principios del siglo XXI.

Todos los datos que existen sobre ambos se encuentran al borde de la desaparición. Los de Isabel, escondidos en archivos, dentro de legajos cubiertos de polvo. Los de Sergio, en ese lápiz de memoria que esta a punto de salir volando, describiendo una parábola, hacia las aguas frías y turbulentas del río Vero.

Es la idea del desvanecimiento. En 1919, Isabel supo aceptar su propio desvanecimiento, por gripe española, postrada en el lecho de la cárcel. En 2019, Sergio ya no es capaz de aceptar el suyo, el sufrimiento es demasiado insoportable y él prefiere seguir tomando el sol y dándose baños de agua fresca de vez en cuando, ¿quizá como otra subversión heterodoxa «para alcanzar la perfecta contemplación y el rico tesoro de la interior paz»?
En esta época de redes sociales y de tanto ruido, el firme músculo narrativo de Antonio Cardiel arma un relato reflexivo e intenso que radiografía, entre certezas, silencios, abismos y contradicciones, el viacrucis emocional, con un siglo de diferencia entre ambos, de los dos protagonistas. Dos escenarios y una novela sobre la memoria -la individual y la colectiva, la analógica y la digital- y su fragilidad.

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